Cámara de Comercio de Perira

DÍAS DE ESPERANZA


Por: Mauricio Vega Lemus

@MauricioVegaL

Publicado en el periódico El Diario-La Tarde


Mucho se ha escrito acerca del nivel de esperanza que guardamos los colombianos y de la actitud positiva a pesar de las circunstancias difíciles de Colombia, al vivir en medio de un país en conflicto pero que también padece graves problemas derivados de la desigualdad, la pobreza, el acceso a la salud, entre otros. 

Niveles de felicidad altos, lo mismo que los del optimismo. Yo me cuento entre quienes hoy son más optimistas y lo que digo porque en mis años de vida es la primera vez que en el mundo - me refiero a que es un tema que supera las fronteras y a nivel internacional se convirtió de interés generalizado - se habla de lo que ocurre en Colombia de cara a lograr superar el conflicto armado en medio de diálogos y negociaciones con los principales actores. 

Lo que ha ocurrido en Colombia durante las últimas dos semanas, desde el momento en que tuvimos la oportunidad como ciudadanos, de participar en el camino hacia la superación del conflicto, ha sido frenético y ha llegado a tal condición de emoción, que no podrá ser superado fácilmente. Ha sido tan emocionante ver las calles llenas de expresiones de esperanza, que es difícil no percatarse de ese movimiento ciudadano. 

Pero ese sentimiento de esperanza también ha sido alimentado en estas últimas semanas por noticias sobre el inicio de negociaciones en una etapa pública, entre el Gobierno Nacional y el ELN. No estamos hablando ahora solamente de un grupo, estamos hablando de varios actores del conflicto que se suman a un proceso que ha llevado a la unión de fuerzas y a debatir alrededor de un tema en común: cómo lograr una Colombia en paz. 

Los mas recientes anuncios han elevado el sentimiento de esperanza y los clamores para que los esfuerzos permitan avanzar hacia acuerdos y se pueda materializar el anhelo de los colombianos, aprovechando este momento único que tiene nuestro país y que no podemos desaprovechar. Un momento en el que todos jugamos un papel decisivo para darle la oportunidad a las futuras generaciones de vivir en un país sin guerra, en el que las preocupaciones se dirijan a mejorar las condiciones sociales y a superar las brechas para posicionarnos a nivel mundial como país competitivo. 

Hace dos semanas había total incertidumbre. Hoy hay motivos suficientes para tener certeza de esos acuerdos. Los colombianos tenemos fe en el trabajo de corrección y de inclusión que se adelanta en medio de los acuerdos. Hay optimismo y éste se refleja en nuestra sociedad porque el mandato de paz que imponen las voces en la calle, de los ciudadanos cansados del conflicto, se ve cerca. Son días intensos. Son días de esperanza.

 
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