Cámara de Comercio de Perira

EL FUTURO DE AEROMATECAÑA

Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL
Publicado en el Periódico El Diario del Otún el 14 de diciembre 

 
No había querido referirme públicamente antes a este tema de nuestro Aeropuerto Matecaña, ex profeso, pues en su Junta consideramos que debía respetarse la vocería natural del Señor Alcalde y de su Gerente, con el objeto de tener siempre una postura unificada. Pero ha sido tal la desinformación que ha circulado en torno a este tema, que me veo ahora en la obligación de exponer en esta columna el criterio que de forma unánime comparte la institucionalidad privada de la ciudad al respecto.

Antes que nada debo reiterar la gratitud enorme que la ciudad le debe al Gobierno del Presidente Santos y a su entonces Ministra de Transporte Cecilia Álvarez, quienes por petición de una clase dirigente unida, le aportaron los primeros 50.000 millones a este proyecto como no lo había hecho jamás con Pereira ningún gobierno colombiano. Esos recursos fueron todos desembolsados e invertidos en las diferentes obras que se requerían en el lado aire para no perder la certificación internacional de nuestro Aeropuerto.

Dicho esto, sea lo primero decir que resulta inadmisible la tesis de que el Aeropuerto no necesita ser renovado, como se ha esgrimido por parte de unos pocos. La terminal de pasajeros actual no solamente es fea y obsoleta, cosa evidente para cualquier ciudadano, sino que hace rato dejó de cumplir su propósito con eficiencia, hasta el punto que hoy representa uno de los mayores obstáculos para nuestra competitividad. Su remodelación es urgente si pretendemos continuar prestando un servicio adecuado a los pasajeros, si aspiramos a que sean muchas más las frecuencias y destinos que nos conecten con Colombia y con el mundo, y si consideramos la posibilidad de convertir esta región en un destino turístico de clase mundial como lo prevén los diferentes proyectos de infraestructura turística en que afortunadamente se ha embarcado nuestra ciudad.

Ahora bien, considerando la urgencia de esta modernización, sin la cual corremos además un grave riesgo de perder frente a nuestros vecinos la posición de liderazgo aeroportuario que ya hemos alcanzado, había que escoger el mecanismo más eficiente para llevar a cabo la renovación de la terminal de pasajeros. 

Como se trataba de una decisión trascendental, que debía tomarse lejos de consideraciones personales como las que parecieran tener esos mismos contradictores de siempre, y de acuerdo a lo que establece la ley, la Junta del Aeropuerto tomó la decisión de contratar un estudio técnico, revestido de toda seriedad e imparcialidad, que nos orientara a tomar la mejor decisión para los intereses de la ciudad. Así fue como de la mano de la ANI y de expertos nacionales, se realizó el Comparador que dio como resultado que la construcción de la nueva terminal debía acometerse por medio de una Alianza Público Privada. 

Fue ese el único motivante de la decisión de iniciar el proceso de APP, pues no resultaba justo ni eficiente que se invirtieran en una obra recursos públicos, escasos por demás, cuando existían múltiples actores privados dispuestos a realizar la inversión, como quedó efectivamente demostrado con los más de 10 grupos empresariales nacionales e internacionales, de la mayor jerarquía, que se presentaron al proceso de precalificación de oferentes que se llevó a cabo hace ya varios meses. 

Valga decir también que en mi concepto, ese Comparador tiene carácter vinculante según la ley, es decir, ningún funcionario público de ningún orden puede invertir en este proyecto recursos públicos contraviniendo lo que concluye el estudio en mención, ni siquiera en el evento de que se vean mejorados los excedentes presupuestales de la entidad en cuestión, caso en el cual en nada variaría el resultado obtenido en el estudio.

Una APP NO ES UNA PRIVATIZACIÓN. EL AEROPUERTO NO SERÁ VENDIDO A NADIE, como nos lo han hecho creer. Se trata simplemente de una figura legal, de aplicación hoy en todo el mundo, mediante la cual el Estado le permite a un particular realizar unas inversiones de utilidad pública que se requieren, a cambio de que ese particular explote determinado bien hasta que consiga el retorno de su inversión. TAMPOCO se trata de una concesión y mucho menos a término indefinido como se ha dicho. En nuestro caso, el tiempo que ese particular ADMINISTRARÁ nuestro aeropuerto será de máximo 20 años o los que se requieran menores a esa cifra para que recupere la inversión con las utilidades previamente establecidas. Tiempo en el que además el Municipio recibirá importantes ingresos de la operación del aeropuerto, LIBRES DE RIESGOS.

Y aquí es precisamente donde se configura el que se constituye en la piedra angular que determina la conveniencia de esta figura para el caso puntual de la nueva terminal de pasajeros. La APP implica que todos los riesgos propios tanto de la construcción de la obra, como los que surjan de la posterior operación del aeropuerto, sean trasladados al privado y no sea el Municipio de Pereira el que con sus limitadas finanzas asuma los considerables riesgos que pueden presentarse en un proyecto de esa magnitud.

Pero como si esto fuera poco, queda el tema de la administración del aeropuerto. El estado debe dedicarse a lo que le corresponde: educación, salud, seguridad, vías, entre otros. Nada tiene que hacer interviniendo como actor en responsabilidades que hasta la saciedad los privados han demostrado que cumplen con mayor eficiencia y racionalidad. Producto de la administración por parte del Municipio durante todos estos años, el negocio de nuestro aeropuerto no se ha configurado con criterios de servicio al cliente y mucho menos de rentabilidad. De ahí que con unas condiciones muy estrictas que se establezcan previamente, se espera que el Aeropuerto sea más rentable para el municipio y le preste un mejor servicio a los ciudadanos que lo utilizan.

Nos han hecho creer que el Municipio está entregando un excelente negocio con esta APP. ¡Pues claro! Si no fuera negocio para los particulares ninguno se hubiera presentado a la licitación, como ha ocurrido con otros aeropuertos. Eso es lo que tenemos que aprovechar para que sean esos privados los que inviertan sus recursos en una obra que redundará en beneficio de todos los pereiranos y que nunca nos dejará de pertenecer. 

También nos han dicho que resulta mejor hacer un crédito y acometer la obra directamente, olvidando que el comparador es obligatorio, como ya lo dije, y que en el evento de que por causa de una administración ineficiente como muchas que hemos padecido, o lo que es peor, si ocurriera algún hecho que reduzca los excedentes del negocio, el Aeropuerto se vería en imposibilidad de cumplir con las obligaciones adquiridas, teniendo el Municipio que salir a responder por esa deuda en desmedro de la inversión que debe realizar en otros sectores en los cuales no hay privados dispuestos a invertir.

A instancias nuestras, de todo este proceso ha conocido en detalle la nueva administración elegida el pasado 25 de octubre. Tuvimos ocasión de explicar porqué la APP constituye no sólo la mejor opción, sino la única viable desde el punto de vista financiero y jurídico para realizar en el menor tiempo posible el sueño de la ciudad de contar con un nuevo Aeropuerto. Los argumentos, la sana lógica y los intereses superiores de la ciudad, primaron sobre los intereses políticos o sectarios de algunos pocos. Para bien de Pereira, HAY CONSENSO ENTRE LAS ADMINISTRACIONES SALIENTE Y ENTRANTE en la importancia de la obra y la conveniencia de la figura. 

Con este consenso, el Alcalde Vásquez dejará abierta la licitación definitiva para la escogencia del aliado estratégico que desarrollará la obra, y el Alcalde Gallo podrá con total libertad escoger la propuesta más conveniente para los intereses del municipio. Todo con el respaldo unánime y decidido de la institucionalidad privada que ha acompañado este proceso desde el principio y que seguirá haciéndolo al igual que lo hace con todas las iniciativas que redunden en el progreso de nuestra región.

 
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