Cámara de Comercio de Perira

20 AÑOS SIN ÁLVARO GÓMEZ

Columna publicada en el periódico El Diario del Otún el lunes 9 de noviembre.
 
En 1988 el país estaba envuelto en medio de discusiones de paz con algunos grupos subversivos al tiempo que se arreciaba también la guerra generada en la lucha de los carteles del narcotráfico. En ese difícil escenario se registró el secuestro y posterior liberación de un hombre que desde la política y sus acciones, aportó al debate y la defensa de las ideas con argumentos y no con la fuerza.

En julio de 1988 Álvaro Gómez Hurtado ofreció una rueda de prensa para entregar detalles de su secuestro por parte del M-19 y su posición a partir de ese momento frente al proceso de paz. Una frase pronunciada en ese entonces por Gómez Hurtado, nos sirve hoy para describir nuestra sociedad y la falta de acciones y decisiones alrededor del magnicidio del mismo hombre conservador de ideas revolucionarias: Álvaro Gómez Hurtado: "Yo era el hombre más impotente del país. Y como uno tiene tanto tiempo para pensar, de pronto sentí que había otros impotentes.

De acuerdo con el reporte de los medios de comunicación, dentro de los impotentes colocó a los otros secuestrados, a la gente sometida a la violencia y a la coacción, al gobierno, a la justicia, al Congreso, al sindicalismo. Y redondeó el tema hablando de la Colombia impotente: "Impotente frente a la droga, frente al manejo del crédito internacional, al manejo de los medios de pago... Esa Colombia impotente... la pensé muchas veces en mi cautiverio y comprendí que ahí hay algo muy grande por hacer".

Hoy esas expresiones de impotencia siguen vigentes frente al magnicidio de Álvaro Gómez, un crimen de lesa humanidad que después de veinte años no ha sido resuelto. Un hecho que ha desangrado la justicia y ha puesto a prueba la confianza en que en algún momento nos puedan decir la verdad de quienes estuvieron detrás de un hecho de horror que ha golpeado a generaciones.

"Yo fui siempre un resistente", escribió Álvaro Gómez Hurtado en su diario cuando sufría los padecimientos del secuestro. No sólo un resistente, también un hombre de pensamiento adelantado a su época que dejó un legado político y cultural que debemos no sólo preservar sino defender y que sirve para exigir justicia y verdad, por su memoria, y por la dignidad misma de nuestro país.
 
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