Cámara de Comercio de Perira

DUDAS RAZONABLES FRENTE A LA VALORIZACIÓN

En columnas pasadas he insistido en la urgencia de atender el grave problema que se ha originado por la falta de movilidad. Las ciudades tienen que hacer las obras que exige el desarrollo y la modernidad. La Alcaldía de Pereira anunció la ejecución de seis grandes proyectos y prometió que los problemas de movilidad se superarán con estas obras, las mismas que Camacol Risaralda recomendó en un estudio responsable y aterrizado que el gremio obsequió a la ciudad.

Finalmente celebramos que esas obras vayan a ser una realidad y así lo manifestó el presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Pereira, Germán Calle en octubre de 2013 cuando respaldó la ejecución de los proyectos viales anunciados, señalando que los pereiranos tenemos que aprender a pensar en grande. Pero en esa ocasión también se dijo que las autoridades locales deberían darle prioridad a terminar las obras que administraciones pasadas dejaron pendientes, como el anillo longitudinal y la avenida La Independencia.

No estoy entonces cuestionando las obras ni su importancia y tampoco que se recauden recursos para su financiación a través del mecanismo de Valorización, porque si el Municipio no cuenta con ese dinero y si va a valorizar los predios beneficiados, pues los contribuyentes debemos pagar. Pero el mismo proceso de notificación del nuevo tributo que inició por parte de la Alcaldía a los contribuyentes genera inquietudes y malestar, por dos aspectos:

1. ¿Cómo se llegó al valor que se está anunciando a los contribuyentes? porque se están notificando sumas escandalosas que no guardan proporción ni con el tamaño, ni con el valor ni con la ubicación de los predios. La situación es tal que hay quienes por una pequeña oficina deben asumir el pago de más de 600 mil pesos y eso sin mencionar si esa misma persona tiene parqueadero en el edificio, por el que también le están notificando una suma descarada. Pero no son sólo las oficinas. Hay casos de propietarios de apartamentos que se están quejando por lo mismo, porque han sido notificados del pago de grandes sumas que desde ya advierten difíciles de pagar. Nada nos ganamos con que la Alcaldía cobre algo que la gente va a quedar debiendo, pues además su cobro coincide en tiempos con el pago anual del predial, haciendo muy complicado para los contribuyentes poder cumplir con ambas obligaciones.

2. Causa incertidumbre la fecha en la que se entregarán las obras o cuáles de ellas se terminarán oportunamente. Todavía nos acecha el fantasma del incumplimiento de obras a pesar de que los contribuyentes pagaron otras valorizaciones en 2005 y 2007. La Administración debe salir a hacer las obras ya para que retorne la confianza de la ciudadanía.

La misma secretaría de Hacienda reconoce que los pereiranos somos buena paga, pero lo hacemos cuando tenemos la certeza del beneficio que recibimos a cambio. Hoy son muchos los temores, la desconfianza y hasta cierto punto la desesperanza, razón por la cual creo que la Administración debe atender los justos reclamos de los ciudadanos que anhelan vivir en una mejor ciudad.
 
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