Cámara de Comercio de Perira

UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL
Publicado en el periódico La Tarde

Este 2 de noviembre el país conmemora diecinueve años de un crimen que sacudió a los colombianos, un golpe no sólo para los círculos políticos, sino para quienes creemos en servir al país desde nuestras labores. A las 10:20 de la mañana del jueves 2 de noviembre de 1995 los violentos acabaron con la vida de Álvaro Gómez Hurtado.

El político, el periodista, el maestro. Fueron muchos los roles que desempeñó en nuestra sociedad y a través de todos, se destacó como uno de los grandes líderes del Siglo XX. Su asesinato se registró en un momento de su vida en que podía prestarle un gran servicio al país desde las decisiones políticas que Colombia exigía. Diecinueve años y todavía el país no conoce la realidad alrededor de este asesinato y además se cierne la amenaza de que el crimen prescriba. Es un tiempo muy largo de impunidad en el que no hay explicación de por qué a pesar de los testimonios de paramilitares, de informaciones veraces y hasta de aportes a la investigación que la misma familia del inmolado ha recabado, la Fiscalía no ha concretado la investigación.

Para evitar que el crimen prescriba y exigir que los responsables paguen por el horrendo asesinato, inició una misión que unió a los expresidentes Belisario Betancur, César Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, quienes exigieron a la Fiscalía General de la Nación darle la clasificación de lesa humanidad. Una misión en la que también se embarcó la familia Gómez Hurtado y que ha sumado la intención de otros líderes en el país. Un propósito que une a quienes exigimos justicia y creemos que es posible que los determinadores del homicidio le respondan al país.

Ya habíamos escuchado al Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre decir ante los medios de comunicación que no había riesgo de impunidad en este caso, pero aún no hay avances de las hipótesis que han alimentado el proceso. Colombia necesita y exige respuestas y lo más importante, que los responsables no tengan esperanzas de que saldrán airosos. Tienen que pagar por este magnicidio, de ahí que hay que hacer eco de la unión de fuerzas para llamar a que la Fiscalía declare este delito de lesa humanidad y continuar con las investigaciones. Que hasta organismos internacionales tengan que ver con el esclarecimiento de una verdad que estamos pidiendo.
 
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