Cámara de Comercio de Perira

PEREIRA: UN GRAN TRANCÓN

 
Por: @MauricioVegaL 
Publicado en el periódico La Tarde
Pereira se ha convertido en un caos en materia de movilidad, la falta de autoridad por parte de los organismos de tránsito y también la ausencia de cultura ciudadana han ocasionado que la capital de Risaralda esté completamente embotellada. 
Anteriormente un desplazamiento entre el sector de la Villa Olímpica y el centro de Pereira en hora pico, podía demorarse no más de 20 minutos, hoy es casi imposible hacerlo en menos de una hora. 
La Avenida Sur o la Avenida del Río que sirvieron para descongestionar las tradicionales carreras séptima, octava y la 30 de Agosto, hoy están tan congestionadas como las otras. 
Y mientras el desorden en nuestras vías impera, porque algunos conductores se parquean donde quieren, algunas compreventas de carros y motos se toman la vía como vitrina, y otros amplían sus talleres de mecánica, quienes deben ejercer la autoridad están agazapados en sitios "estratégicos? solo para imponer comparendos por pico y placa a los incautos. 
Es un deber de las autoridades hacer respetar las normas, pero la principal función de los agentes de tránsito debería estar encaminada en ayudar a descongestionar los puntos críticos de la ciudad, sancionar a aquellos que están obstaculizando el tránsito y no haciendo retenes en las afueras de la ciudad donde poco o nada le aportan a la  movilidad de la ciudad. La verdad es que en materia de movilidad, Pereira está como Bogotá, o incluso peor.  
Muchos regresamos a la ciudad buscando una mejor calidad de vida pero el caos en el que hoy estamos viviendo le genera malestar hasta al más paciente. 
Hay que terminar las obras inconclusas, hacer verdaderos cruces que descongestionen las vías y mejorar la semaforización, entre otras inversiones para mejorar la movilidad, pero también invertir en educación, pues parece que muchos conductores tienen códigos particulares de tránsito. Tiene mucha culpa la falta de cultura ciudadana, pero las leyes existen y aplicarlas puede rescatar a la ciudad de este gran caos.
La responsabilidad entonces está en el terreno de los gobernantes y de las autoridades que regulan el tránsito y el transporte de Pereira. Y en esa materia, hacer cumplir la ley debería ser el primer cometido. Para ello, no hay disculpas, pues la autoridad no cuesta plata ni requiere inversiones, sólo gerencia y voluntad.
 
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