Cámara de Comercio de Perira

RUIDO, PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL
Publicado en e Periódico El Diario del Otún

Aunque pocas son las medidas de control realizadas contra el ruido en la ciudad, en los últimos meses la opinión pública pereirana conoció las sanciones pecuniarias y judiciales de las que fueron objeto dos propietarios de reconocidos sitios de rumba de la Avenida Circunvalar y el Centro de Pereira.

Sin embargo lo que parecía ser el inicio de medidas contundentes para empezar a combatir la problemática, ha pasado a convertirse en un hecho no más que anecdótico, que en nada ha permitido solucionar un problema catalogado como de salud pública.

Los artilugios que muchos de estos propietarios realizan para evadir los controles de las autoridades son evidentes, los procesos se dilatan entre visita y visita y los resultados no son óptimos, lo que pone en entredicho la efectividad de estas acciones.

En las últimas semanas, los derechos de petición de la ciudadanía solicitando mayor control por parte de las autoridades se han multiplicado en los despachos de la Alcaldía y la Personería Municipal, la ciudadanía denuncia que los mismos bares que hace unos meses recibieron sanciones y que en uno de los casos fue sellado, han abierto de nuevo sus puertas en el mismo sector bajo otra razón social.

El problema toma mayor dimensión, si lo comparamos con experiencias de otras regiones del mundo.

Mientras en ciudades como Madrid, España, según el Mapa Estratégico del Ruido del 2011 que fue publicado en el 2013 por el Ayuntamiento de esa ciudad, se considera un gran problema de salud pública que el 15 % de sus ciudadanos sufran molestias derivadas del ruido. ¿Qué podremos entonces decir nosotros, cuando en la última encuesta de Pereira Cómo Vamos se conoció que el porcentaje de pereiranos insatisfechos por el ruido en la ciudad alcanzó el 55%?.

Pero el problema no solo es en el sector urbano, en zonas como Cerritos se volvió imposible vivir. Las fiestas a todo volumen que se realizan en las fincas campestres del sector hacen imposible el descanso los fines de semana. El reclamo de los residentes es constante pero las autoridades no están atendiendo los llamados.

Aprovecho estas líneas para convocar a las fuerzas vivas de la ciudad, a unir esfuerzos para lograr un consenso general, que nos permita planear una estrategia acorde con nuestra realidad.

Hay que empezar a tomar acciones rápidas y contundentes o este será un nuevo problema de salud pública, para una ciudad que en vez de parecerse a las grandes capitales mundiales, con el volumen usado en distintos actos y eventos estamos cada vez más cerca de parecernos a cualquier pueblo de la costa, que en su vía principal, cada kilómetro aumenta el volumen de los equipos de sonido.

Aquí tienen las autoridades un gran trabajo por hacer, los ciudadanos una oportunidad de cambiar su conducta para demostrar que sabemos vivir en sociedad y nuestros comerciantes la ocasión de insertarse de una vez por todas en la legalidad.

 
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