Cámara de Comercio de Perira

NI CAMAS, NI RECURSOS

Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL

Cuando uno se refiere a temas de salud en Risaralda siempre hace evocación de una de las obras que para nosotros los pereiranos es motivo de orgullo, progreso, pero sobre todo civismo: el Hospital Universitario San Jorge, construido con los fondos recogidos en el histórico Reinado de la Caridad, que ganó Doña Aleyda Mejía. 

La necesidad de esa época era tener un centro asistencial de primer nivel, que permitiera atender a los pacientes de esta comarca y de la gran mayoría de los municipios circunvecinos, época en la que seguramente y a pesar de ser él único, tenía camas de sobra, pues sin duda se hizo pensando en el largo plazo. 

En la actualidad la realidad es bien distinta a la de ese entonces, pues nuestra ciudad colapsó en cuanto a capacidad hospitalaria. Entre el San Jorge, nuestro hospital público y, tal vez dos o tres clínicas privadas, no alcanzamos a tener la disponibilidad de camas suficientes para atender la creciente demanda de servicios. Los estudiosos del tema confirman que no tenemos ni el 50% de las camas que deberíamos tener para la población de la ciudad. 

Hoy dos grandes infraestructuras hospitalarias que podrían aliviar de alguna manera la insuficiente disponibilidad de camas: las antiguas Clínica Risaralda y la Pio XII del desaparecido Seguro Social, que hoy se encuentran cerradas y sobre ninguna de las dos se ve una luz en el camino que nos permita contar con que pueden ser dadas nuevamente en operación en el corto plazo. 

Hace cerca de un año algunos clubes rotarios de la ciudad nos convocaron a una "camatón" en procura de conseguir 200 camas para el San Jorge y utilizar toda su capacidad instalada, sin embargo, y por lo que se puede observar en las distintas clínicas de la ciudad, el tema va más allá de las camas y es la capacidad que tienen las instituciones hospitalarias para albergar dichas camas. 

Lo más crítico de esta situación es lo que se pueda generar con una emergencia en nuestra ciudad, que está en una zona de riesgo latente. Es evidente que no estamos preparados, pero además no tendríamos los suficientes recursos y posibilidades para atender una situación crítica. 

A lo anterior se suma una dificultad adicional que advierte la directora ejecutiva nacional de ACESI, Olga Lucía Zuluaga, que "de continuar midiendo a los hospitales con los actuales indicadores, en el caso de Risaralda y de acuerdo con proyecciones de la secretaria seccional de salud, en el 2014 el 50 % de los hospitales públicos entrarían en planes de saneamiento fiscal y financiero". 

Eso quiere decir que además del déficit de camas, la falta de recursos impediría aumentar la capacidad de nuestros centros de atención y ello le sumaría un problema adicional. 

El tema de salud, hoy más que nunca, requiere de una rápida intervención, pues si nos estamos posicionando como destino de inversiones y de convenciones, uno de los puntos clave en materia de competitividad frente a otros es la optima atención en salud, de la que hoy carecemos en materia grave.
 
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