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Alianzas

TODOS SOMOS LA VIRGINIA


Por: Mauricio Vega Lemus

@MauricioVegaL

Publicado el día 15 de mayo del 2017 en el periódico El Diario


Empezamos a padecer con rigor los estragos de la temporada de lluvias, que se intensificó durante las últimas semanas y que ya ha causado derrumbes, inundaciones y hasta deja una persona muerta después de que un árbol le cayera en medio de la carretera. 

Desde el gobierno departamental se anunciaron medidas de contingencia para asumir la atención de las personas afectadas y adoptar las acciones para evitar que la afectación sea mayor y hay un llamado una vez mas a la solidaridad para enviar ayudas a quienes debieron abandonar sus casas y permanecen en albergues temporales. 

Ese llamado según el Comité para la Atención de Desastres de Risaralda, es para enviar a los afectados especialmente alimentos enlatados, que es lo que más necesitan hoy, debido a que son las escuelas las que fueron utilizadas como albergues, por lo que no hay disposición física para el buen estar de los afectados. 

Mas allá de la entrega de ayudas y la solidaridad latente de los risaraldenses, también debemos destacar la prueba de fuego que acaba de afrontar La Virginia; propiamente los jarillones, que impidieron que el agua entrara a todo el municipio. Las autoridades reportaron estragos por un problema de reflujo de las alcantarillas pero destacaron la función que cumplieron los jarillones, construidos después de una terrible emergencia invernal que sumió al puerto dulce en una crisis. 

Esos mismos jarillones que en 2015 se vieron afectados por un voraz incendio pero cuyos efectos fueron atendidos oportunamente gracias a un convenio entre la CARDER y la empresa de servicios públicos de La Virginia. Pero es una infraestructura que requiere urgentemente que se termine el proyecto, que haya una recuperación total de la madrevieja y que se construyan los colectores perimetrales, además de la reubicación de las familias que hay en la zona de riesgo. Pero es un proyecto de cerca de 62 mil millones de pesos que requiere de financiación nacional. 

Que el Gobierno central nuevamente preste la atención que se requiere para evitar que en un futuro una nueva temporada de lluvias cause estragos que superen los históricos. Esa solidaridad de los risaraldenses también se manifiesta en el llamado a una sola voz para que las autoridades retomen el proyecto y que las inundaciones en La Virginia sean solo historia. 

Después de la construcción de los jarillones no se había presentado una oportunidad para ponerlos a prueba. Esta semana fue precisamente esa prueba de fuego. Una emergencia que además sirvió para definir un nuevo escenario de riesgo que ya se puede ajustar y sobre el que debemos actuar con diligencia, porque todos somos La Virginia.  

Al final: Es urgente un llamado a la cultura ciudadana en La Virginia. La madrevieja es utilizada como escombrera de la que han sacado poltronas, colchones, residuos de construcción, que impiden el debido cierre hidráulico de las compuertas en los jarillones. No provoquemos nuevos males. 


 
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