Cámara de Comercio de Perira

EL DERECHO A PENSAR DISTINTO


Por: Mauricio Vega Lemus

Publicado en el periódico El Diario-La Tarde el lunes 8 de agosto

@MauricioVegaL

 

Tengo 40 años y no he vivido un día en el que no haya noticias sobre la guerra o muertes violentas derivadas del conflicto armado. Quiero para mi hija y para las futuras generaciones un país donde los periodistas destaquen como noticia del día algo diferente a la muerte. Las decisiones que tomemos en este momento crucial que atraviesa Colombia, cambiarán el rumbo de nuestro país. 

Lo que hoy se vive en La Habana, Cuba entre el Gobierno Nacional y las FARC con una fuerte veeduría internacional, es un insumo para iniciar un largo camino de cambios que podrán garantizarle a las futuras generaciones, días en paz. Lo de La Habana es el granito de arena para la transformación, pero depende en buena parte de nuestra actitud y de la convicción con que trabajemos, que los resultados también los alcancemos a ver nosotros.

El país afronta una polarización que no aporta a la construcción de las condiciones para iniciar el camino de la paz. Si bien el Gobierno y los delegados de las FARC están discutiendo y firmando de manera paulatina, acuerdos en distintos frentes, para que en el corto plazo los colombianos podamos refrendarlos, nosotros, los ciudadanos, tenemos una gran responsabilidad frente a ese proceso: no atenernos a lo que nos digan los unos o los otros, sino asumir el compromiso de conocer lo que se esta firmando y con base en esa información, tomar decisiones. 

Es el momento en el que tenemos que asumir un papel dentro del proceso de paz y aplicar lo que los expertos han llamado ?los cuatro principios de la cultura del diálogo?: Ser generosos y darle otra oportunidad a quien la esta pidiendo. Ser honestos y con actitud autocrítica, tomar la decisión de participar en la paz de Colombia. Ser solidarios y ponerse en los zapatos de los demás y ser respetuosos por las opiniones de los demás. ¡Todos tenemos derecho a pensar distinto!. 

Los acuerdos que se están logrando alrededor de la paz de Colombia, nos pertenecen a todos los ciudadanos. Tenemos la obligación de superar el desinterés como sociedad civil. Tenemos la oportunidad de ir a las urnas y expresar esa opinión, seguros de que no hay una paz perfecta en ninguna parte del mundo. Seguros de que lo que se esta haciendo en Colombia no es parecido a lo que se ha hecho en otros países ni de nuestro continente ni del mundo. Seguros de que el bien mayor esta por encima de las prevenciones personales. 

La polarización nos ha llevado incluso a descalificar a quienes no tienen señales de la guerra, como personas sin derecho a opinar sobre el conflicto. De lo que se trata es precisamente de reconocernos a todos y cada uno de los colombianos como víctimas de esa guerra y de saber que tenemos el poder de perdonar. Obviamente los padecimientos del conflicto han marcado a unos más que a otros, pero todos tenemos la oportunidad de participar en este cambio, de atender esta única invitación, personal e indelegable, para asumir el reto de la paz. No dejemos pasar esta oportunidad, nos merecemos vivir en un país en paz. 

 

 
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