Cámara de Comercio de Perira

FERNANDO AGUDELO VELASCO

 
Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL
Publicado en el Periódico El Diario del Otún el lunes 15 de febrero 
 

En estos últimos días he revivido en mi memoria uno de los momentos más significativos de mi trayectoria. Recuerdo que con apenas 24 o 25 años de edad, decidí presentar mi nombre como candidato para presidir la Cámara de Comercio de Pereira, en medio de un proceso de selección que contaba con destacados pereiranos entre los más opcionados, obviamente todos mucho mayores que yo.

Quizá la primera persona a quien acudí una vez tomada esa decisión, fue Fernando Agudelo. Aunque Fernando no hacía parte de la junta en ese momento, por su representatividad gremial, liderazgo y trayectoria, me sentí con la confianza necesaria para compartirle mis sueños. Después de oírme con atención, en su oficina de Autos de Risaralda, me dijo con la franqueza que lo caracterizaba, que siguiera adelante con mi empeño, que era una labor casi imposible, pero que debía acometerla sin dudarlo. Me mostró el camino, me ayudó a abrir puertas con la gente que yo no conocía y se puso conmigo la camiseta como el más leal de los amigos.

Ese es Fernando, creyendo en los jóvenes, impulsándolos y amando profundamente a su ciudad. Yo no he sido el primero, ni el último de sus discípulos, hemos sido muchos a los que nos ha privilegiado la vida por tener un mentor de la dimensión humana y profesional de Fernando. En mi caso, yo creo honestamente que Fernando se volvió de muchas maneras un segundo padre.

Saber que ya empieza un nuevo camino de su vida apartado de la actividad gremial, como lo oficializó ante el Comité Intergremial de Risaralda, del que fue su líder durante muchos años, causa nostalgia, porque sin duda sentiremos un vacío ante la falta de su acompañamiento, de su dedicación, de su paciencia y buenos consejos.
Ya antes me había referido a él como "un líder de quilates? a quien el sector gremial debía agradecimiento por enarbolar las banderas en defensa de los intereses de la ciudad y alzando su voz muchas veces contra aquellos que anteponen sus intereses particulares a los de la comunidad.

Ya se aparta de la actividad gremial, pero Fernando nos deja una herencia de honestidad, rectitud, decencia y civismo que las generaciones de líderes actuales y venideros, debemos preservar y defender.

No es gratuito que muchos de quienes hoy ocupamos cargos de responsabilidad, nos autodenominemos ahijados de este hombre, por su acompañamiento y por sus buenos consejos. De ahí que reitere lo que meses atrás destaqué de Fernando: Un hombre que conserva intacto su amor por Pereira y sentido de la responsabilidad que lo han convertido ya, por derecho propio, en el decano del sector privado en nuestra ciudad. Infinitas gracias Fer por todo y por tanto!

 
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