Cámara de Comercio de Perira

¡LOS NIÑOS A CLASE!

 
Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL
Publicado en el Periódico El Diario del Otún

Al escuchar las noticias alrededor del paro de profesores declarado en el país, me llamó la atención la respuesta de un estudiante. Fue en uno de los noticieros de televisión y era obvio que el estudiante era menor de edad. Dijo respecto al paro: "Muy bueno porque no tenemos clase pero pues también muy duro porque después nos cobran los días del paro y no podemos descansar?.

¿Qué pasa en las familias con la vacancia de los estudiantes? ¿Qué pasa con el derecho de los mismos escolares a contar con 190 días de clases como lo establece el decreto que define el calendario escolar? ¿Qué pasa con el factor calidad en el sector público si no podemos tener continuidad en la educación?¿Por qué hemos visto a menores de edad en las marchas de los educadores?

Desde el sector empresarial siempre defendemos las condiciones de competitividad e insistimos en que sólo con calidad podremos responder a las necesidades del mercado. Eso también aplica en el sector educativo. Estamos esperando que los estudiantes sigan el calendario escolar y que los profesores respondan a las exigencias del sector, pero lo que hoy vemos no esta en sintonía con esta premisa, de ahí que hagamos eco de los llamados encabezados por el Presidente Juan Manuel Santos y la ministra de Educación, Gina Parody, para que las negociaciones entre autoridades y Magisterio inicien pero con los jóvenes en las aulas.

No estamos calificando las exigencias de los profesores. Lo que necesitamos es que el sistema educativo continúe en la senda de la mejor calidad y para eso deben existir calificaciones tanto del mismo sistema como de los profesores y directivos docentes. Sólo de esta forma podremos identificar cómo mejorar lo que hoy tenemos.

Colombia atraviesa un momento histórico por las negociaciones de paz que se cumplen en La Habana. En medio de condiciones difíciles, de posiciones polarizadas en pro y en contra, las partes continúan las conversaciones tratando de plantearle al país una salida a décadas de violencia. Esta circunstancia debiera servirnos de ejemplo para llevar la conciliación a su máxima expresión en cualquiera de las discusiones que tengamos desde cualquier ámbito en nuestro país. Esta es la mejor oportunidad de convertir una situación al borde de la contienda en un escenario para la conciliación, donde educadores y autoridades lleguen a acuerdos sin afectar la permanencia de los estudiantes en las aulas. Es posible, es realizable, es necesario para que nuestros jóvenes continúen el proceso educativo con el ejemplo de sus maestros.

 
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