Cámara de Comercio de Perira

QUÉ NOS PASA

Por: Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL

Bien importante la iniciativa lanzada por el Gobernador Botero para que en esta Navidad se erradique el uso de pólvora en el Departamento, y estas festividades decembrinas no se conviertan en tragedia para las familias de Risaralda.

El uso de pólvora deja cada año en Risaralda un elevado número de heridos, incluso víctimas mortales, pero además convierte al Departamento en uno de los territorios donde más accidentes con este tipo de artefactos se presentan.

No entendemos cuál es la razón para que, aún con campañas de prevención, noticias permanentes sobre accidentes con pólvora, ejemplos cercanos en las familias de miembros quemados, cada diciembre vuelve y sucede lo mismo.

Más grave aún, si la pólvora, especialmente la detonante, está expresamente prohibida, ¿por qué razón se siguen sintiendo los sonidos de las papeletas, tacos, voladores, sirenas y las ruidosas culebras, en cada temporada decembrina?

No sabe uno qué es lo que pasa por las mentes de muchos risaraldenses, no sólo al "jugar" con pólvora, sino al conducir, carro o moto, pues es como si dentro de las posibilidades de algunos no existiera el riesgo como opción, como si las señales de protección, prohibición y las campañas fueran invisibles.

Creo que en estos dos temas, más que las elevadas estadísticas, lo que se revela es una pequeña radiografía donde se puede observar que hay claros síntomas de deterioro social, pues es evidente que quienes hacen caso omiso a las recomendaciones y las advertencias pareciera que poco o nada les importa la vida.

Allí hay un trabajo muy importante que hacer desde las familias, pero también desde las autoridades que hagan cumplir la ley.

No podemos acostumbrarnos a que a pesar de las campañas, las señales de alerta y las leyes que se dictan para evitar tragedias, se sigan presentando víctimas, simplemente porque hay quienes les parece divertido arriesgar su vida quemando pólvora o violando las señales de tránsito y de paso poniendo en riesgo la de otras personas.

¿Qué nos está pasando? No creo que estemos volviendo a las cavernas, más bien hay algunos que sin ser ciegos se resisten a ver.
 
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