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FUNDACIÓN SALADO DE CONSOTÁ

Por:Eric Duport Jaramillo
 
Retomo un párrafo extraído del texto REFLEXIONES PERSONALES Y APUNTES TÉCNICOS SOBRE EL SALADO DE CONSOTÁ del profesor Andrés Rivera, director del programa de Turismo de la UTP sobre este importante patrimonio de nuestra ciudad: “Sal, agua, fuego, arcilla, cobre, oro, madera… todo en el mismo lugar; una sorprendente coincidencia que muy posiblemente puede ser la única en el mundo. Producción alfarera, producción orfebre, producción salina, un modelo de aprovechamiento artesanal que evolucionó a formas industriales, desde hace cinco mil años hasta mediados de 1900 cuando entró en producción la explotación de sal en Zipaquirá, Cundinamarca y la “mina” fue abandonada.”

Todo lo anterior sucedió en un sitio del área urbana de Pereira, en el sector de caracol la curva a orillas del rio Consotá. Allí una cultura pre-Quimbaya explotó la sal que brota, aún, de la tierra a través de pequeños riachuelos hace más de 8.000 años, de acuerdo a excavaciones arqueológicas que han determinado asentamientos humanos a través de pruebas de carbono 14.

Si duda alguna, este descubrimiento, que no es reciente, pues en el sector se aprovechó la explotación salina hasta hace pocos años como lo señala el profesor Rivera, puede ser uno de los vestigios arqueológicos más importantes de nuestro país, y pronto tendrá un mejor futuro.

La UTP ha sido un gran doliente de este hallazgo a través de investigaciones que se han venido haciendo a lo largo de los años en el sector y han producido valiosa información que se deberá aprovechar no sólo como insumo para estudios científicos sino potencializarlo como el gran patrimonio histórico y cultural que es para el mundo entero.

Por ello se ha iniciado la consolidación de la Fundación Salado de Consotá cuyo objetivo está centrado en valorar, preservar y difundir el patrimonio histórico y cultural concentrado en esos importantes hallazgos arqueológicos.

Allí actuarán como fundadores de la formalización de un ente corporativo y participativo la Universidad Tecnológica de Pereira, la Cámara de Comercio de Pereira y Comfamiliar Risaralda, y como socios el municipio y el departamento.

Esa fundación deberá enmarcar su actuar pensando en el sesquicentenario, la resignificación de los ríos y las futuras generaciones, para impulsar la memoria histórica de la ciudad, su cultura y proyección a la comunidad nacional e internacional.

A partir de ahora tendrá la Fundación entonces innumerables tareas en materia educativa, de estímulo, acercamiento e incentivos que propendan por la consolidación de este patrimonio histórico que se convertirá en un nuevo atractivo para mostrarle al mundo entero.
 
 
 
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