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Alianzas

LLEGANDO A QUINCHÍA

Por: Eric Duport Jaramillo

Acabo de llegar del municipio de Quinchía donde realizaba una visita exploratoria para tomar la decisión de abrir una nueva oficina de la Cámara de Comercio de Pereira en el occidente del departamento de Risaralda.

Con esta serían cuatro nuestras sedes, además de la principal de la 8ª con 23, pues en el 2006 abrimos sede en el municipio de La Virginia, en el 2009 en el municipio de Belén de Umbría y el año pasado en la ciudadela Cuba con todos los servicios del Centro de Atención Empresarial, en el intercambiador de Megabús.

Según conversación que sostuve con el secretario de gobierno, el tesorero y un comerciante del municipio, la reactivación desde hace un año a sido muy significativa y dan como explicación dos temas supremamente importantes y que poco conocemos desde la capital del departamento.

La primera tiene que ver la con exploración minera en la zona rural de Quinchía en donde se han detectado reservas interesantes de oro y sobre el sector se encuentra una empresa de origen canadiense haciendo toda la exploración para determinar con mayor exactitud, las cantidades de ese valioso material.

En la actualidad, según cifras que me dieron, son más de 450 empleos directos y bien remunerados que está generando dicha empresa y que tiene una derrama económica importante sobre el municipio. Los ingenieros duermen en los hoteles de la plaza y varios ya han alquilado residencias para establecerse por un buen rato. Cuentan igualmente con protección de las fuerzas armadas pues obviamente las inversiones han sido grandes y se deben proteger los intereses de los inversionistas y los trabajadores.

Al parecer están contratando mano de obra local y han hecho socialización de las inversiones al estilo de rendición de cuentas y la población tiene una gran esperanza con el desarrollo futuro de la explotación de sus recursos mineros.

La segunda, y la cual desconocía su gran impacto, es la distribución de recursos de familias en acción. Bimensualmente llegan al municipio 350 millones de pesos para ser repartidos entre las familias más pobres de Quinchía. Este tema tendrá que ser revisado por el gobierno nacional, no porque sea malo per se el subsidio, pero porque no establece control estricto sobre las ayudas y se presenta que hay mujeres que tienen más hijos para recibir más subsidio, y ahí se presenta el círculo vicioso.

En todo caso Quinchía respira un aire diferente, pues aunque cafetero y minifundista, hoy vive una historia muy esperanzadora que las autoridades tendrán que revisar, puesto que al no tener una experiencia clara en los temas de bonanzas mineras, al igual que llegan las alternativas de desarrollo, llegan los problemas, y esos en especial ni se han mirado.


 
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