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Alianzas

CONSUMO INTERNO VS MICROTRÁFICO

Por: Eric Duport Jaramillo

Los dos más grandes negocios del país en la historia, uno que nos da la mejor reputación: el café y otro que nos convierte en los parias del mundo: las drogas ilícitas, llámese, coca, marihuana, heroína, bazuco, etc, arrancaron su estrategia comercial como los mejores proveedores de los mercados internacionales, especialmente los Estados Unidos.

Los ataques a su inusual crecimiento no se hicieron esperar, en el caso de nuestro producto estrella, desaparecieron los pactos de cuotas, otros países iniciaron una abierta competencia, productos sustitutos y campañas de desprestigio al consumo del café como nocivo para la salud.

Nuestro producto “estrellado” las drogas ilícitas, como era de esperarse recibieron un ataque frontal de las autoridades, también como productos nocivos para la salud, pero además por ser un “negocio” que ponía y pone en riesgo la seguridad de los países y sus consecuencias las hemos vivido en carne propia.

“Ante la persecución de las autoridades, las bandas de traficantes dejaron de exportar la droga y se están concentrando en el mercado interno de consumidores que van en aumento, generando alerta en el gobierno Nacional”. Fuente Caracol radio febrero 3 de 2010.

Y así hay muchas noticias y estudios que las mismas autoridades nos repiten frecuentemente para que estemos alerta, especialmente con los menores sobre cómo los jíbaros van conduciendo a los estudiantes de los colegios a consumir esos productos “estrellados”, que sólo traen daño a los drogadictos y sus familias.

El consumo interno de nuestro producto estrella, el café, salvo la buena intención de la Federación con el programa Toma Café, no se ha aprovechado de esas posibilidades que tenemos para seducir con un producto de vida a las nuevas generaciones.

Hace pocos días leía una noticia donde afirmaban que los jóvenes le jalan al tinto y la fuente era el mencionado programa de la Federación, pero que bueno que cada día más encontráramos sitios a la salida de los colegios que brinden café, que en las tiendas de los centros educativos también se ofrezca, y quien sabe en cuantos sitios más se podría entregar esa buena prueba que le permita a las nuevas generaciones aprender a tomar el producto que nos hace grandes, nos da buenas opciones de vida, genera empleos dignos y hace que los lomas de la zona andina y la sierra sean explotadas por la legalidad.

Tomar café no sólo es darle la oportunidad de trabajar a cientos de campesinos y seguir haciendo grande nuestra patria. Es necesario que quienes lo comercializan hagan un muy buen trabajo de mercadeo y una muy buena opción puede ser apuntarle a las nuevas generaciones, para que estén más cerca del tinto y más lejos de las drogas.
 
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