• Imagen no. 1090
  • Imagen no. 1091




Buscar

Boletín de Noticias

Nombre:
Correo electrónico:

Alianzas

A TODA PRUEBA

Por:  Eric Duport Jaramillo

Independientemente de las habituales polémicas que se generan por saber cuál es el verdadero origen del día de la mujer, quiero aprovechar estas cortas líneas para destacar el valor de la mujer en la sociedad actual.

Y quiero dedicarlas a esas mujeres, que más allá de las dificultades, han demostrado que los seres humanos somos capaces de sacar adelante lo que nos propongamos.  Destacar esas visiones que muchas de ellas se trazan y las lanzan a la fama, o aquellas que allá en el más profundo anonimato le abren las puertas del éxito a cientos de niñas y niños.

Ellas están en capacidad y así lo han demostrado en cientos de cargos, proyectos, liderazgos, eventos, actos  y luchas y lo siguen haciendo en eso que les hemos dejado a cargo, con el displicente argumento “es trabajo de mujeres”, y que si uno va a realizarlo termina pidiendo ayuda.

Para muchas de ellas ir a buscar el sustento, no es cosa de ayuda sino de valentía para sacar adelante a su núcleo familiar o en muchas ocasiones a otros muchos familiares.

Muchas de ellas se convierten en jefes de hogar y hacen de padre y madre de sus hijos, por múltiples razones, especialmente esas donde las subvaloran.

Hoy en Colombia, para no ir lejos, hay mujeres que le han ganado a la incredulidad de los hombres y porqué no a las de su mismo género.  Hay pilotos de helicópteros militares, comandantes de buques de la armada, policías, paracaidistas, bomberos y obreras de la construcción.

Las vemos al volante de un taxi o un vehículo escolar en las mañanas y al medio día; corriendo a la universidad después de una ardua jornada laboral, dirigiendo, coordinando, orientando, instruyendo y abriéndole nuevas posibilidades a las próximas generaciones.

A muchas de ellas no las vemos, pero deberíamos reconocerles sus labores de enseñanza y de cuidado a cientos de niños que requieren de una mujer al lado, me refiero a esas heroínas que se convierten en madres comunitarias y abrigan, enseñan y orientan a los niños de los sectores más populares, que por distintas circunstancias no tiene la posibilidad de estar cerca de sus padres biológicos en los primeros años de vida.

¿Seríamos capaces los hombres de ser padres comunitarios? ¿Es sólo trabajo de mujeres? He ahí un buen ejemplo de lo que son capaces nuestras mujeres, esas que abrigan a las nuevas generaciones u otras que son capaces de ser las más caracterizadas jefas en los roles que hasta hace muy poco era reservado a los hombres.

A todas ellas, a todas las mujeres, mi reconocimiento no sólo en este día sino todos los días.
 
Regresar