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CULTURA CIUDADANA

Por: Eric Duport Jaramillo
 
Quiero desde esta tribuna insistir mucho en el tema del mundial de Fútbol sub 20, evento que estaremos disfrutando los pereiranos y debe ser una muy buena oportunidad para mostrar nuestra ciudad y todas sus posibilidades al mundo entero.
 
Para ello se han empezado a desarrollar algunos programas de capacitación, que son bienvenidos, como el de la enseñanza del inglés a los conductores de servicio público, especialmente los taxistas.
 
Ese tipo de acciones sin duda son necesarias y mejorarán la calidad del servicio que presten nuestros conductores a los visitantes, pero debe ser el inicio de un proceso que se mantenga en el tiempo para ir volviendo altamente competitiva a la ciudad.
 
Ese es un ejemplo simple en materia de servicio al cliente, que redundará además en favor del civismo y la cultura de la gente que vive en la capital risaraldense.
 
Sin embargo esas acciones puntuales deberían estar acompañadas por un verdadero proceso de cultura ciudadana, lo digo porque en vez de ir hacia delante en esta materia hemos vuelto a las épocas del caos y el desorden, que presentan una imagen bastante negativa de la ciudad.
 
Hace tal vez un par de años, titulé una columna “Que mugrero de ciudad” y desafortunadamente no se cuál es la razón por la cual todavía encontramos “gente” arrojando basura a las calles por las ventanas de sus autos, o simplemente a los peatones arrojar colillas chicles y papeles a las aceras. ¿Será que eso mismo hacen en la sala o las habitaciones de sus casas?
 
En materia vial yo no sé si los conductores y los peatones saben para que sirva una cebra.  No sé si los peatones saben que es un puente peatonal. No sé si los usuarios de Megabús no notan la diferencia entre las sillas de color azul y las rojas.
 
Señores ahí tenemos que trabajar muy fuerte y muy duro, pues esas son normas de comportamiento apenas de simple sentido común y si se nos dificultan tanto no quisiera imaginar que puede ser asumir compromisos y retos que nos lleven por la senda del desarrollo.

Ahí hay una muy buena tarea para colegios y universidades en materia de formación, que seguramente se multiplicará de los niños a sus padres, ojalá para que estos últimos empiecen a tomar conciencia para ir multiplicando algo tan simple como las mínimas normas de conducta.

En esta ciudad vivimos y por ella tenemos que desarrollar un gran sentido de pertenecía, sólo así aprenderemos a cuidarla y a respetarla.  Hacerlo con compromiso es entender que a este sitio donde vivimos debemos aportarle nuestro grano de arena y esa pequeña contribución sumada por los más de 400 mil habitantes hará de Pereira la ciudad que queremos y necesitamos.

Ante el mundo no podemos dejar una mala imagen. Compromiso y sentido común, no es mucho pedir.
 
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