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Alianzas

Hipocresía Latinoamericana

Por: Eric Duport Jaramillo

(Pereira, 29 de julio de 2010) Que fácil es hacerse el que no ve frente a pruebas tan contundentes como las presentadas por el embajador Hoyos la semana pasada en el Consejo Permanente de la OEA. Las naciones latinoamericanas sufren de algo que Venezuela permanentemente le achaca a nuestro país, el oportunismo.

Miedo a abrir la boca porque el Presidente Chávez en cualquier minuto los insulta, les grita traidores o les retira los auxilios en petrodólares que debería dejar en su país para aliviar tanto atraso, o tal vez, los embargue económicamente como lo está haciendo con nuestro país. Los presidentes de Latinoamérica no tienen dignidad y desconocen el sufrimiento y los millones de litros de sangre que Colombia ha derramado por culpa del narcotráfico y de los terroristas de las FARC.

Ahora que Venezuela le brinda posada amablemente a estos angelitos, como dice el Presidente, todos los gobiernos miran para otro lado, se hacen los pendejos y dicen que el problema es entre Colombia y Venezuela y que debería tener una salida diplomática.

El problema del terrorismo no es entre dos países, es un problema global y está ampliamente demostrado por los acontecimientos sucedidos durante toda la década pasada que sin duda alguna alcanzaron a generar estragos con consecuencias mundiales.

¿Qué pasaría si se demostrara que Osama Bin Laden se encuentra en Colombia protegido por el gobierno Colombiano? El mundo entero exigiría su entrega inmediata y generaría un rechazo generalizado contra nuestro país. Pero con Venezuela no pasa nada porque parece que mientras el embajador Hoyos presentaba las pruebas, los otros embajadores estuvieran hablando por teléfono u ocupados en cualquier otra cosa, obviamente más importante.

En este momento siento vergüenza de ser latinoamericano. Me da pesar ver un continente obnubilado por un líder negativo que es capaz de llevar al continente a una ola de odios nunca antes vivida. Siento terror frente a las idioteces que es capaz de hacer ese presidente dictador en un momento de locura. Siento igualmente pesar por sus llamados amigos de Colombia que se jactan de serlo, entre ex presidentes y congresistas que llevan su bandera sin ninguna vergüenza de lo que eso significa.

Este mundo está lleno de locos, pero el más peligroso lo tenemos de vecino, y alrededor, una manada de pusilánimes gobernantes que prefieren unos cuantos dólares o pagar favores de maletas repletas de dinero.

Pobre Bolívar, que ya ni se puede revolcar en su tumba porque hasta fue desenterrado para investigar si Uribe fue el que lo mandó a matar. Su idea de unión de estos países, así como la del valiente San Martín, quedaron en un grupo de pobres dirigentes que no han entendido que los problemas de Colombia, son problemas de todo el continente.


 

 
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