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Alianzas

Direccionales a la derecha

Eric Duport Jaramillo

(Pereira, 21 enero 2009)El panorama político de Latinoamérica empieza a cambiar lentamente y las cargas se empiezan a equilibrar para beneficio de los países que la integran. Los recientes resultados de las elecciones chilenas dejan un sabor amargo entre quienes anhelaban la continuación de la izquierda que por más de 20 años gobernó ese pequeño pero poderoso país del sur del continente.

Llama aún más la atención las primeras declaraciones del electo presidente Piñera en las cuales radicalmente se aparta del modelo de gobierno de Chávez y asegura su distanciamiento de la ideología que éste ha tratado de propagar o comprar en el vecindario.

Algo adicional que llama la atención es el favoritismo que tiene el candidato presidencial de la oposición en Brasil José Serra, pese a que Lula ha sido, al igual que Bachelet, uno de los presidentes con mayores índices de favorabilidad en su país.

Todos debemos reconocer la excelente labor que ha realizado Lula durante sus dos períodos en la presidencia, prueba de ello es la confianza que ha generado ante el mundo para realizar el próximo mundial de fútbol, luego de Suráfrica, y los próximos juegos olímpicos.  Pero, por otro lado, su extraña relación con Chávez, las salidas en falso de su canciller Amorím, sirviendo de caja de resonancia del gobierno venezolano en lo que tiene que ver con la utilización de las bases colombianas por el ejército americano, y el descomunal esfuerzo realizado para convencer a la mayoría de su legislativo para que Venezuela ingresara al Mercosur, dejan mucho que desear de la sensatez con la que maneja el rumbo de su país.

Que grandeza en cambio la del Congreso de Paraguay. Sus congresistas, preocupados por los insultos de Chávez, su armamentismo, su falta de reglas claras en materia de comercio internacional, le cerraron las puertas en las narices al mandatario venezolano para que pudieran por fin ingresar al Mercosur. Ese pequeño país le dio una lección de dignidad a su gran vecino.

Los nuevos presidentes de Honduras y el Salvador, el presidente de Panamá y cada nuevo presidente en Latinoamérica, menos Evo Morales de Bolivia, obviamente, han manifestado su rechazo al Alba y a la proliferación de la ideología bolivariana en el continente.

La más reciente encuesta de favorabilidad de los presidentes en Latinoamérica marca que la mandataria con el peor índice de favorabilidad es la presidente Cristina Kirshner de Argentina, gran aliada de Hugo Chávez, y quien lo único que no ha perdido recientemente es la vergüenza.

Todo lo anterior nos da un respiro y tiene que poner a pensar seriamente al Presidente Uribe sobre lo que se veía como una amenaza en el continente y que hoy lentamente se está desvaneciendo. Asegurar la continuidad de la política de seguridad democrática tiene también un componente internacional y regional, y así las cosas, se le empiezan a cerrar las puertas a la tendencia bolivariana que simpatiza fuertemente con la guerrilla colombiana, y se las abre a la sensatez de una región que debe buscar la unidad sobre propósitos que generen estabilidad internacional.

 
 

 
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