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Alianzas

QUE DIFERENCIA

Por Eric Duport Jaramillo 13/08/2009

Cada vez que sale el señor del país vecino me convenzo más de que Venezuela tocó fondo y que hacia allá van otros países latinoamericanos que creen que los dólares del petróleo de Chávez son inagotables.

Yo no me imagino ese país en manos de una persona sensata e inteligente administrando los jugosos dividendos que le reporta el oro negro a ese país.

Sin dudarlo, podría decir que estaríamos hablando de la segunda potencia latinoamericana, detrás de Brasil, con muy buenas posibilidades de alcanzar el primer lugar.

Sin embargo, por cuenta de una revolución que sólo cabe en la cabeza de este señor, acolitado por una turba de vagos que exprimen sin control el erario y fuera de eso comprando apoyos por Latinoamérica con una chequera que parece sin fondo, más pronto que tarde esa famosa revolución va a hacer implosión.

La revolución chavista lo único que está creando es cada vez más personas inútiles y mantenidas, que por ahora gozan con los subsidios provenientes de la riqueza natural que poseen, pero que el día que les pongan freno, se van a convertir en los enemigos de su propia patria. Esas son las naturales consecuencias del asistencialismo con el que Chávez ha mantenido su gobierno.

Recuerdo muy bien hace unos dos años y medio, en una visita que realizáramos a las ciudades de Valencia y Caracas, como los funcionarios públicos tenían la foto de Chávez en las pantallas de sus celulares y nos regalaban afiches de Bolívar, el Che Guevara y el presidente.

Las vallas por las ciudades con su foto y mensajes adoctrinadores; la revolución educativa que pretende convencer a las nuevas generaciones de lo peligrosos que son los oligarcas y de la redención del país gracias a la llegada del comandante Chávez; la expropiación de tierras para la revolución agrícola que expulsa a grandes agroindustriales del país y muchas más decisiones absurdas están llevando a Venezuela a convertirlo, muy pronto, en otro Cuba, en donde se pierda toda la capacidad productiva del país.

Por el momento, los colombianos debemos soportar esta situación, explorar nuevas posibilidades comerciales, abrir los ojos sobre nuevas oportunidades y sentirnos orgullosos de nuestra democracia.

Bien lo decía Juan Gossaín ayer en la radio. En este país es posible la confrontación abierta, técnica y respetuosa como la que se presentó en Barrancabermeja entre el presidente Uribe y el ex presidente Gaviria. En el vecino país, Gaviria ya estaría en la cárcel o solicitando asilo político y la revista Semana habría corrido la suerte de Globo Visión.
 

 
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