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NO APAGUEMOS LAS LUCES

NO APAGUEMOS LAS LUCES
Por Eric Duport Jaramillo

Pasó el mes de diciembre, que entre otras cosas se caracteriza porque la ciudad es iluminada de manera diferente y valga la pena decirlo, quedó muy bonita.

Lo bueno es que no lo digo sólo yo como pereirano, se lo escuché a muchos visitantes que tuvieron la oportunidad de pasar las vacaciones en nuestra capital y se llevaron la mejor impresión de la iluminación de nuestras calles, parques y barrios.

Sin embargo pienso que esos cambios de la época navideña deberían ser constantes y empezar a pensar que cualquier momento del año debe ser una oportunidad para hacer atractiva nuestra ciudad.

Por Pereira transitan miles de visitantes que vienen a hacer negocios, a comprar cosas o simplemente de pasó para alguna de las ciudades cercanas y que bueno que siempre se lleven una grata impresión.

El versificador Luis Carlos González, decía en el bambuco A Pereira: “la querendona, TRASNOCHADORA y morena” tres palabras que describen y hacen que se reconozca nuestra ciudad, incluso en el exterior.

Una ciudad trasnochadora, como la nuestra, debería entonces tener dentro de sus atractivos la posibilidad de encontrar motivos luminosos diferentes en los edificios, las calles comerciales, su centro histórico, incluso mantener iluminadas las tirantas de un ícono como el viaducto, que sin lugar a dudas se ve más imponente con los cientos de bombillos colgados.

Detalles como esos son atractivos para los visitantes, pero deben serlo para quienes vivimos en Pereira, pues es como decorar la casa, para verla bonita, agradable, presentable, con vida.

Uno de los atractivos que tiene ciudades comerciales como Shangai, New York o Las Vegas son las iluminaciones de las fachadas de sus edificios y de sus vitrinas, que le dan vida a la noche.

La iluminación nocturna de fachadas, árboles, parques, vías, en fin tantas cosas que se pueden alumbrar debería ser una costumbre permanente y no sólo navideña, pues debemos empezar a entender que nuestra ciudad está abierta para la gente de día y de noche y si a esa trasnochadora le aumentamos atractivos, seguramente estaremos abriéndole posibilidades.
 

 
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