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Alianzas

LA GRAN DIFERENCIA

Enero 21 de 2009. El martes 20 de enero de 2009 se convirtió en un hito para la nación más poderosa del mundo tras el ascenso al poder de un hombre descendiente de africanos, un hombre negro, que derrotó  la tradición y  la segregación racial que de alguna manera persiste en ese país del primer mundo, a pesar de que en el papel fue abolida hace 55 años.

Barack Obama es la demostración más clara de que para ascender al poder, no importa de donde vengan las personas, no importa su condición, no importa su color, no importa su religión, no importa su partido político.

Esa es una lección que deberían aprender los alzados en armas de nuestro país a quienes les hemos dado todas las oportunidades del mundo para que cesen la violencia y por la vía democrática puedan acceder al poder popular.

Ya algunos de ellos lo han hecho y todos los días salen por los canales públicos y privados, incluso a gritar improperios contra el establecimiento, contra las personas o contra los contradictores políticos.

Y aunque uno no puede estar de acuerdo con quienes ejercen la violencia verbal para defenderse o atacar a los opositores, por lo menos es un paso adelante, pues no hay balas de por medio.

Eso lo deberían entender quienes aún creen que el poder puede conseguirse a través de la lucha armada, de la lucha de clases o del odio por el establecimiento.

Nada han ganado las FARC, el ELN o los Paramilitares distinto al repudio de todos los colombianos y de la gran mayoría de la comunidad internacional, con esa manera de actuar y de intentar convencer al pueblo de que podrían llegar a ser la salvación de una nación tercermundista como Colombia.

Fueron un par de siglos los que necesitaron en los Estados Unidos para pasar de la esclavitud, a la presidencia de la nación más poderosa del mundo, enfrascada en varios conflictos internacionales y con una delicada situación económica.

Este entorno en el que asume Obama, seguramente le traerá como consecuencia del desespero de la gente y las más duras críticas porque aquí como allá la gente quiere que con el nuevo las cosas cambien como por arte de magia.

La diferencia es que aquí al otro día están gritando, haciendo paros y lo más grave dando bala como si con ello se fueran a solucionar los problemas.
 

 
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