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Alianzas

MEGABUS EXIGE ACCIONES

Por Mauricio Vega Lemus
@MauricioVegaL

Si por algo se caracterizó nuestra ciudad, hasta hace poco, fue por las posibilidades que teníamos de movilizarnos de un lugar a otro, en un corto tiempo, sin dificultades.

Pereira se convirtió en la segunda ciudad del país en tener un sistema de transporte masivo, con buses articulados, eficiente, moderno y cómodo, pero que hoy sus usuarios empiezan a ver con insatisfacción creciente.

Del año anterior a este, según la encuesta de percepción de calidad de vida contratada por Pereira Cómo Vamos, los insatisfechos con Megabus pasaron de 2% en 2011 a 11% en 2012 y los satisfechos se redujeron de 84% en 2011 a 73% en 2012. Esos sin contar los que dejaron de usar Megabús para ir al trabajo que pasaron de 21% a 14% comparadas las mediciones del año anterior y las del presente.

Y la verdad, esos son indicadores muy dicientes de un problema, que desde la puesta en funcionamiento del sistema, eran visibles y no se tomaron las medidas que exigía le sistema que no sólo es orgullo de los pereiranos sino que lo era para el gobierno nacional.

No puede ser que lo que con tanto esfuerzo construimos, y de lo que nos enorgullecimos, vaya en un franco declive porque no se tomaron los correctivos y lo que debería ser un transporte integrado hoy sea un medio de transporte más, que compite por llevar y traer pasajeros.

Pero así como no se tomaron las medidas en materia de integración tampoco se hizo en materia de vías, no solo las que se debieron construir, sino el uso que se les da, pues es un perfecto caos lo que causan públicos y particulares que no respetan las señales de tránsito y utilizan las vías a su amaño.

Allí lo que se concluye es una falta absoluta de autoridad, decisión, pero sobre todo de civismo, pues como en el espacio público, aquí debería prevalecer el bien común sobre el particular.

No vaya a pasar como en Bogotá en la década de los 80 que un sistema de transporte como el Trole, un bus movido por electricidad, que no contaminaba y fue modelo terminó olvidado hasta por los usuarios, como parece estar sucediendo con nuestro sistema de transporte masivo.

Es hora de tomar las decisiones en materia de integración con las distintas empresas de transporte y las autoridades, pero además iniciar un ejercicio muy fuerte de cultura ciudadana, acompañado de autoridad para que el uso que se le de a las vías por parte de los conductores, peatones y usuarios de vehículos sea adecuado y coherente con una ciudad que le apuesta a la competitividad. 

 
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