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Alianzas

UNA PRONTA SOLUCIÓN

Por Mauricio Vega Lemus
@mauriciovegal

Más pronto que tarde gobierno y empleados de la rama judicial deberán encontrar una salida a tan difícil situación para el país, porque la parálisis de una de las ramas del poder público es casi como cortarle los brazos al Estado.

Nada bueno podrá sucederle al país si continúa este cese de actividades, sobre todo porque Colombia no es un lugar donde la resolución de conflictos sea fácil, y no lo digo por el laboral que tiene enfrentados al gobierno con la administración de justicia, sino todos los casos que se presentan a diario y que por lo común de los delitos dejaron de sorprendernos, pero nos afectan a todos.

Esta gran dificultad, sin duda, pone al país en un verdadero limbo, pues que una de las ramas del poder cese sus actividades despertará desconfianza entre los inversionistas y entre quienes quieren venir al país. Peor aún si nuestro sistema penal permite que cientos de delincuentes recobren la libertad por culpa de esta diferencia entre gobierno y administración de justicia que parece abismal.

Sin duda el mensaje que se está enviando desde Colombia no es para nada positivo, sobre todo porque somos un país que ha sido siempre mirado con recelo por lo aparentemente blando de las penas, pero especialmente por el tema de impunidad.

Grave también es para con nuestras fuerzas armadas, que están poniéndole el pecho a la guerra y seguramente pensarán que todo el esfuerzo hecho para dar con el paradero de los delincuentes sea en vano, por falta de esa necesaria actuación de los jueces, quienes en últimas deberán ponerlos a buen recaudo.

El llamado es a la sensatez, pues hay que mirar sobre realidades cumplibles la solución del conflicto. Y digo cumplibles de parte y parte, pues nada ganan el gobierno y la administración de justicia si los recursos no alcanzan para satisfacer las aspiraciones salariales.

Nada bien le cae al país esta crisis de la justicia, pues allí nos estamos jugando parte de la credibilidad y la confianza que se ha recuperado. Una excarcelación masiva seguramente dejará muy mal parada la imagen del país, pero además le abrirá un boquete a los delincuentes para que aprovechen la coyuntura de tener un país sin justicia.

 
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